Onairam

martes, noviembre 23, 2004

Junto al álamo

Con el azul de un mar precioso,
anoche comencé a soñar,
que de las profundidades lo hermoso,
comencé a ver surgir.

Me quedé sin aire, noté,
me quedé sin vida, pensé.
inconsciente en el mar, me hundía,
y eso alguien lo sabía.

De repente, dejé de hundirme,
un soplo de aire fresco
y una sucesión de besos,
me devolvieron a la vida.

Abriendo los ojos pude ver,
que una pelirroja me besaba,
la vida cálidamente me daba,
y me dejaba volver.

No necesitó alas ningunas,
para hacerme creer que venía del cielo,
mi corazón limpió de hielo,
y con fuerza volvió a latir.

Su envolvente aura de misterio,
me atraía sin cesar, más y más,
me incitaba a preguntar, tanto o más,
si era un sueño o era de verdad.

Yo no lo sabía, y quizás ni quería,
ya no lo dudaba, que la quería,
no importaba tanto, si real sería,
sólo me importaba, si la relación duraría.

Un interminable incómodo silencio,
me permitió descubrir su secreto,
hoy prefiero no saberlo e interpreto,
que no pude aguantar tal misterio.

Ella se llevó el sol y mi corazón,
me dejó a oscuras, pero no me abandonó,
nos veíamos, sentíamos, amabamos,
cuándo cada noche dormía junto al álamo.

Viví solo para desear,
que real como yo, pudiera ser,
mis esperanzas me empezaron a dejar,
necesitaba llorar más, ya no podiá ser.

Hay veces que necesito ponerle una imagen a ese rostro desconocido que tantas poesias me inspira. En este caso, una compañera de la universidad me ha dado esa imagen que tanto necesitaba para poder terminar de escribir este poema. Sólo por esto, te dedico el poema, Ana. Gracias.

2 Comentario(s):

Publicar un comentario

<< Volver


 
Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.