Mi princesa y su sol
Con el sol besando el horizonte,
una sombra veo caminar,
a una esbelta doncella,
que se mueve sin cesar.
De lado a lado,
me provoca un torbellino emocional,
del que nadie escapa,
y del que no me resisto,
y por el que suavemente,
me dejo llevar y llevar.
Corro hacia ella,
corro sin cesar,
que aunque al sol persigue,
no la quiero olvidar.
Me resisto a aceptar,
que porque el sol quiere alcanzar,
deba bajar los brazos y dejarla marchar,
se que el amor, rápido no se puede olvidar.
Sentimiento incierto y profundo,
alrededor del cual por completo,
gira mi pequeño y simple mundo,
y al que dedico un único octeto.
Mueve lagos, montañas, oceanos,
me impide pensar en algo más,
que no sea tú, tú y tú,
y funde mi helado corazon.
Fundido, consumido, exultante, emocionado,
me pregunto, ¿así cuándo he amado?
¿cuándo me he sentido tan cautivado?
pero caigo al suelo rendido,
y no noto que me he dormido,
no sueño que por fin la he alcanzado,
si no que nunca me ha dejado,
que nunca de quererme ha parado.
Le dedico este poema a la princesa que invade mis sueños cada noche, llevandome a paraisos lejanos, haciendome compañía, y que cuándo por la mañana despierto, su rostro no recuerdo.
una sombra veo caminar,
a una esbelta doncella,
que se mueve sin cesar.
De lado a lado,
me provoca un torbellino emocional,
del que nadie escapa,
y del que no me resisto,
y por el que suavemente,
me dejo llevar y llevar.
Corro hacia ella,
corro sin cesar,
que aunque al sol persigue,
no la quiero olvidar.
Me resisto a aceptar,
que porque el sol quiere alcanzar,
deba bajar los brazos y dejarla marchar,
se que el amor, rápido no se puede olvidar.
Sentimiento incierto y profundo,
alrededor del cual por completo,
gira mi pequeño y simple mundo,
y al que dedico un único octeto.
Mueve lagos, montañas, oceanos,
me impide pensar en algo más,
que no sea tú, tú y tú,
y funde mi helado corazon.
Fundido, consumido, exultante, emocionado,
me pregunto, ¿así cuándo he amado?
¿cuándo me he sentido tan cautivado?
pero caigo al suelo rendido,
y no noto que me he dormido,
no sueño que por fin la he alcanzado,
si no que nunca me ha dejado,
que nunca de quererme ha parado.
Le dedico este poema a la princesa que invade mis sueños cada noche, llevandome a paraisos lejanos, haciendome compañía, y que cuándo por la mañana despierto, su rostro no recuerdo.


1 Comentario(s):
tan solo pudo decir que porfin senti algo, como si pPUDIESE expresarse lo qu e se cientete por las pricesas que se muestrn en la inconciencia
por
Anónimo, a las 8:26 p. m.
Publicar un comentario
<< Volver