Onairam

viernes, octubre 29, 2004

Juntos acariciando el cielo (1) y (2)

(COMENTARIO SÓLO PARA INÁS: No deberías leer el siguiente poema. Este es el poema del que te hablé. Tú sabrás si quieres leerlo)

Entre dos distanciados amantes,
sobrevive un amor latente y distante,
que muere con el paso del tiempo,
y que poco a poco se lo lleva el viento.

En un muy determinado momento,
la enorme distancia se fundió
en un cálido y dulce beso,
que en llamas sus corazones prendió.

El lento cosquilleo del mismo beso,
acercaba aún más sus corazones,
reduciendo más aún la inexistente distancia,
mientras un abrazo mutuo protector
los envolvía cálidamente,
creando su propio mundo independiente.

En el parcialmente aislados,
apasionados y mutuamente enamorados,
no temían demostrarse todo su afecto,
la unión de ambos significaba todo, en efecto.

Queriendo complacerla aún más si podía,
se decidió a abandonar sus labios,
la tersura, la firmeza y suavidad,
que sentía en cada beso, cada caricia.

Con una marea de excitantes besos,
comenzó a acariciarle el cuello,
convirtiendo en vano el intento,
de no sentir a fondo cada beso.

Con acompasados movimientos,
sus manos ascendían lentamente,
envolviendola como un cálido viento,
para tocar su sedoso pelo, naturalmente.

La marea de besos que recorría su cuello,
despertó un torrente de cálidas sensaciones,
nuevos sentimientos, viejas emociones,
que en ambos corazones dejaron su sello.

En el mismo preciso instante de tiempo,
comenzó ella a sentir en el pelo,
un delicado masaje que intentaba en el momento,
que estuviera lo mas cerca posible del cielo.

Gentilmente le cerró los ojos con una mano,
la besó en los ojos y del pelo se olvidó.
Tomó entre sus manos su delicada mano,
izquierda, más sensible, más reservada,
la abrió y comenzó a descubrir lo que ocultaba,
una palma a la brisilla poco acostumbrada,
la rozó con los labios húmedos,
y llevó la sensación hasta su muñeca,
besandola allí, disfrutando del beso,
haciendola sentir cosquillas por todo el brazo.

Con una sensibilidad muy desarrollada,
por todo el brazo él posaba sus labios,
transmitiendo y encendiendola cuanto podía,
entregandose a ella todo lo que podía,
y aún más, para hacerla sentir mujer,
sentirse como nunca querida, amada.

Este poema esta dedicado a todos los que perseguimos un sueño y tarde o temprano, lo alcanzamos. Cada uno vive el sueño que quiere. Total, soñar no cuesta nada. Animo soñadores, que alcanzar un sueño es cuestion de constancia.

viernes, octubre 22, 2004

Juntos acariciando el cielo (1)

Este poema es lo suficientemente largo como para publicarlo por partes. Las siguientes partes las publicare los viernes siguientes. (COMENTARIO SÓLO PARA INÁS: No deberías leer el siguiente poema. Este es el poema del que te hablé. Tú sabrás si quieres leerlo)

Entre dos distanciados amantes,
sobrevive un amor latente y distante,
que muere con el paso del tiempo,
y que poco a poco se lo lleva el viento.

En un muy determinado momento,
la enorme distancia se fundió
en un cálido y dulce beso,
que en llamas sus corazones prendió.

El lento cosquilleo del mismo beso,
acercaba aún más sus corazones,
reduciendo más aún la inexistente distancia,
mientras un abrazo mutuo protector
los envolvía cálidamente,
creando su propio mundo independiente.

En el parcialmente aislados,
apasionados y mutuamente enamorados,
no temían demostrarse todo su afecto,
la unión de ambos significaba todo, en efecto.

Este poema se lo dedico a todo aquel que no tiene miedo alguno en demostrar sus sentimientos a la persona que ama, aún corriendo el riesgo de hacerse mucho daño. Espero que os guste.

viernes, octubre 15, 2004

Desde lo más profundo de mi corazón

Si yo no puedo hacerte feliz,
que sepas que lo siento, lo lamento,
sólo puedo resignarme, sin hundirme,
resignarme, si tu felicidad pretendo.

Sólo hazme una promesa,
sólo quiero una, solo esa,
"encuentra a quien te haga feliz,
a quien te haga llorar, reir,
si además con el te hace soñar,
por favor, no le dejes escapar."

Si me hunde no hacerte feliz,
más sufro viendo que no le encuentras,
sólo tu felicidad pretendo,
ya que tenerla no puedo.

Vivo un completo sin vivir,
duermo, duermo por dormir,
como, como por comer,
no te dejo por no querer ver,
lo poco que soy sin ti,
si no lo que significas para mi.

Tardarás en salir de mi corazón,
tardarás en ser una amiga más,
no tardaré en aceptar tu decisión,
no tardaré en resignar mi corazón.

Se que no puede ser,
y que no lo puedo entender,
porque cuando comienzo a amar,
tengo que empezar a olvidar.

Para ti, la que ya no ocuparás mi corazón. Te deseo mucha suerte en aquello que retomas tras un tiempo. Mucha suerte desde la mejor de las intenciones.

viernes, octubre 08, 2004

¿Es ésta otra de las tuyas, Cupido?

Acribillandome a flechazos,
haces de mi corazón pedazos,
que me cuesta reunir,
¿consiste en aprender a sufrir?

Tranquilo, ya no sufro más.
ya lo tengo asumido,
ser correspondido es para los demás,
mi media naranja ha desistido.

¿Desistí yo de encontrarla,
cuándo debí buscarla?
cuando debí reir, ¿lloré y lloré?
cuando acercarse debí permitirla,
¿bruscamente la aparté?

Se acabó, escuchame bien,
lanza solo una flecha, lánzala,
ya no te dejaré sacarla,
no, escuchame bien, voy a luchar,
esta flecha la voy a luchar,
y si se quiere quedar,
del corazón me la tendrás que arrancar,
porque con sinceridad, libertad y pasión,
la estoy dispuesto a sujetar,
hoy no veras mi rendición.

Para ti, la que hoy tienes mi corazón.

viernes, octubre 01, 2004

Llega la tristeza

Ya ha llegado el invierno,
a mi esperanzado corazón.
Y también las frias y duras noches,
las tormentosas nubes,
y los cortos dias grises.

Ya no veo pájaros, ni vida,
ni esperanza, ni alegría,
sólo veo dias que lloran,
muerte y desolación, que poco
a poco matan mi corazón.
Me persiguen en los días grises
en los días que lloran.

Ya no veo el sol,
ya no veo la luna,
antes había pocas salidas,
pero ya no encuentro ninguna.

Se ha ido el sol,
y con el toda su luz,
y con el las estrellas,
no podré encontrar el sur.

El verano se ha marchado,
porque ya de mi estaba cansado,
con él no me podía llevar,
ni con él me ha llevado,
y en despedirme no ha tardado.

¿Por qué tardar?
¿A quién quiero engañar?
¿Por qué intento amar?
¿Qué suerte espero encontrar?

Mi suerte es comparada,
al de una encina aislada,
en cuanto noto compañía,
me inunda la alegría,
y tan pronto se va,
sólo siento soledad.

Salgo de una tempestad,
inundado, a punto de estar,
y cuando hallo la tranquilidad,
en medio de la tempestad,
intento otra vez no naufragar.
Y sin poder más, lloro y lloro,
ya no puedo más.

Esta noche en la oscuridad,
la ventisca sólo me azota,
me parte el corazón,
y me deja el alma rota.

Entre tanto,
la ventisca no se agota,
y como cuchillas me destroza,
en el corazón me hallo herido,
y sobre la nieve ya he caido,
donde la llamo en un ultimo suspiro.

Nadie se merece que le dediquen el fruto de la inspiración de una noche de lluvia. Y yo no lo haré.


 
Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.