Onairam

domingo, febrero 27, 2005

Un dulce, inocente sueño

Me despierto en la densa niebla, ahí,
el viento, frio y penetrante que sentí,
ni se mueve, ni se mantiene,
sé que sigo vivo y aqui me retiene.

Camino entre la densa niebla
hasta llegar a un claro,
camino entre los arboles
hasta encontrar un prado.

El tiempo y el espacio
se funden, y de repente,
tú estas allí, junto a mí,
sin saber por qué, me sonreiste.

Nos veía a los dos, nos oía,
las dulces palabras que intercambiabamos
desnudaban mi maltrecho corazón,
mimandolo, liberandolo de dolor.

Noté una intensa sensación,
cuando la curiosa mirada
que otorgaban tus lindos ojos,
concluyó con un apasionado beso
que él no parecia esperar,
que yo sólo pude sentir y disfrutar.

Sólo estaba comenzando a descubrir
por qué me encontraba allí,
cuando el trueno de la tormenta,
brutalmente me despertó.

Intenté volver y ya no pude.
Lloré amargamente que no fueras de verdad,
entonces te quería y hoy te quiero más.
Hasta que en mi mundo te encuentre,
no pararé de buscar, y mientras, cada noche,
en ese misterioso mundo te volveré a besar.

Este poema se lo dedico y dirijo a esa chica que cada noche me espera cuando cierro los ojos y visito el mundo donde lo imposible no existe. Donde reina la imaginación. Donde la encuentro. Te encontraré.


 
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