Onairam

lunes, diciembre 26, 2005

El navegante

















Navegante, que navegas en noche cerrada,
enseñame, que me pierdo,
aún en noche estrellada,
enseñame como llegar a puerto.

Tras una noche tranquila,
sobre mi tez mientras dormía,
radiaba el sol únicamente,
ahora el mar abunda,
dondequiera que navego,
"y a puerto ya no llego",
se instala en mi mente.

Cada día pierde su sorpresa,
si es igual al anterior,
Para mí cada día es el mismo,
la igualdad aviva ese clamor.

Empiezo a perder la esperanza,
de encontrar un puerto,
donde pueda amarrar mi barco,
donde pueda pisar tierra.

La mar se ha convertido,
en una aburrida compañera,
ni después de una fuerte tormenta,
encuentro calma pasajera.

Tras cada fuerte marejada,
descubro cada vez más velas rasgadas,
hallo más mástiles partidos,
y todo, en general, más hundido.

No hay tormenta que haya pasado,
que resista mi barco,
a día de hoy solo he naufragado,
¿cuántas veces me quedan aún por aprender,
arreglando mi barco,
qué es lo que no debo hacer?

Navegante, ese áspero ruído,
es del último mástil partido,
la fiereza de la tormenta asusta,
¿de qué valdría un triste paraguas?



















¿y una triste pluma?
Si solo pudiese dibujar,
un día soleado frente a un puerto grande,
y esto cambiase hoy, pero que está pasando...

Ya no llueve y resplandece el sol,
oigo las velas, y veo que me dirijo a un puerto,
grande, y como si volara,
corta el viento mi velero,
me froto los ojos, sigo viendo el sol,
y me doy cuenta, de que no es una ilusión.

martes, septiembre 20, 2005

Confio en no volver a meter la pata

Nada es tan especial,
o quizás, tan, tan bella,
mas ¿qué puede ser como ella?
estrictamente, no hay nada.

Generosa es con su sonrisa,
unida a un dulce gesto,
señala un sentimiento,
tanto ilógico como complicado,
a menudo, algo duro,
son sus ojos, un manantial,
expresando así, ternura,
sí, y además dulzura.

Únicos resultan sus ojos,
no más que tanta sencillez, y
afinidad por la lectura,
ganando siempre amistad.

Riendo, siempre me animas,
a veces, también me fascinas,
nadie muestra tanta energia,
merodeando por la vida,
"estirando" cada día,
negando la existencia de tristeza,
tentando tanto o más a Cupido,
intentando no apagarse,
reduciendo la melancolía,
a su alrededor, si puede.

Me gustaria describirte mejor, si pudiera,
jugaría más con las letras, si quisiera.

Se que ahora me cuesta más escribir en mi blog, pero debo admitir también que el manantial de ideas del que brotan mis poemas se está viendo destruido por mi falta de creatividad.

jueves, septiembre 08, 2005

Mirando tu sonrisa

No puedo ordenar mis palabras,
para decirte lo que siento,
porque hablando sobre mis nervios miento,
para que no lo descubras.

Me vuelvo muy nervioso,
y no se qué puedo decir.
Te nombro y te llamo, ojeroso,
mientras me dejas dormir.

Frente a ti oculto mi miedo,
no hablo apenas, miro tu sonrisa,
te tengo miedo a ti,
a que me gustes, a desearte,
a sorprendernos, a gustarnos,
a ilusionarnos y a decepcionarte.

Decepcionarte, o para mí,
el arte de lograr tu decepción.
Consiste en no vernos,
en dejar de hablarnos,
pensar cosas raras,
contar historias sin importancia,
inventar una inexistente distancia,
orquestada entre los dos,
no queriendo hacernos daño,
a ninguno de los dos,
resultando ser lo mas doloroso,
temiendonos amarnos a fondo,
enterrando nuestro amor acabaríamos.

Invoco esta noche el deseo,
de que no logremos decepcionarnos,
de que un solo beso,
acabe con estos inútiles temores,
y libere de miedos,
nuestros necesitados corazones.

viernes, junio 17, 2005

De viaje tras el imposible

Buscando algo más en este planeta,
ni en el sur, ni en el norte,
ni en el oeste, ni en el este,
he logrado hallar mi meta.

Entre tanto arriesgado viaje,
he visto mil sorprendentes paisajes,
y no hablo de mujeres bellas,
ni increíbles duendes o bellas sirenas.

Entre tanto, he buscado,
con mucho afán y sin éxito,
qué me faltaba,
dónde se encontraba.

Las historias que he escuchado,
hablan de un amor, de un mito,
encontrar ese amor ya sería un hito,
y, sin embargo, no puedo haberte encontrado.

Dos gotas de agua
no se parecen tanto,
ni el paraíso que encuentro,
al final del arco-iris,
que se forma a partir,
de cada una de tus lágrimas de alegría,
cuando admiro tus ojos
y el profundo color de tus iris
y afirmo, te amo.

Ya no puedo disimularlo,
amarte necesito,
y si hay que gritarlo,
pues hoy lo grito.

Son esas cosquillas que se notan,
cuando notas del amor ya tocas,
dulces, pausadas,
y profundamente apasionadas.

Dulces notas las que tocamos,
las que sentimos y creamos,
y juntos, sólo juntos, disfrutamos.
Al final nos hemos encontrado.

Yo tb creo que el amor no debería ser un secreto. Pero las tias con las que ligo no piensan igual. Le dedico este poema a una tal E****, la responsable del poema anterior. Espero q te guste.

sábado, junio 11, 2005

Yo soy el principe del silencio

Nunca me harás hacer ruido,
ya no podrás oirme,
mis palabras no tienen sentido,
y eso que más da.

Nunca llamaré tu atención,
no me oirás oirte llamarte,
pues no tiene valor,
ya mi corazon se muere de dolor.

Aun haciendo cuanto pueda,
sólo morir hoy me queda,
ya no te hago reir,
¿Por qué conmigo ibas a reir?

Soy el principe del silencio,
y aunque seas la reina de mi corazon,
no me queda sino arrancarlo,
para que no sea causa de más dolor.

Cada momento que te veo, y recuerdo,
también veo que no deseo tener un corazón,
que siente amor, y aún estando poco cuerdo,
me lo quitaría para perder esta depresión.

No quiero volver a enamorarme,
ya no, pues es la fuente de mi dolor,
no hago más que enamorarme,
pobre de mi corazón.

¡Que culpa tiene él!
¡Que culpa tengo yo!
Con la suerte vuelta,
quiero salir del ritmo
"de depresión a depresión"

Me convierto en el dios del aburrimiento,
en toda una fuente de sopor,
¿Para que me quiero alegrar,
si me puedo poner a llorar?

A pesar de que el día que escribí esto brillaba el sol en el cielo azul, las circunstancias llenaron mi cielo de nubarrones. Y sí, hoy sigo en mi línea de escribir cosas tan tristes como os tengo acostumbrados. Confio en que esto cambie algún día.

lunes, abril 25, 2005

Historia de una almohada

Te cojo siempre cada noche
para ponerle al día el broche,
cuando ya por hoy no puedo más
y tengo de verdad que descansar,
cuando sólo lloro más y más
y en la cama no puedo más que sollozar.

Me acompañas cuando duermo,
durante mis más felices sueños,
mientras la noche se vuelve de día,
mientras vuela mi imaginación,
recordando cuanto la quería,
y mi humillante decepción.

Las lágrimas que corren por mi cara,
son la huella palpable y dejada,
por cada latido de mi corazón,
que la he amado en silencio,
guardando mis sentimientos con ilusion,
quedando ahora tal que un necio.

Esta noche he dormido, arropado,
acurrucado, y a ti abrazado,
mi almohada, pero la quiero a ella,
con todas sus imperfecciones,
porque aunque no sea perfecta, ni muy bella,
ha resultado ser mi reina de corazones.

No puedo ocultar la sequia que acecha mi poesia y que poco a poco va difuminando las dulces palabras que, en teoria, pueden permitirme conquistar a una chica, en un momento en el que hacerlo asi, seria tan romantico como imposible, bajo una puesta de sol susurrarle al oido dos palabras. "Te quiero".

domingo, febrero 27, 2005

Un dulce, inocente sueño

Me despierto en la densa niebla, ahí,
el viento, frio y penetrante que sentí,
ni se mueve, ni se mantiene,
sé que sigo vivo y aqui me retiene.

Camino entre la densa niebla
hasta llegar a un claro,
camino entre los arboles
hasta encontrar un prado.

El tiempo y el espacio
se funden, y de repente,
tú estas allí, junto a mí,
sin saber por qué, me sonreiste.

Nos veía a los dos, nos oía,
las dulces palabras que intercambiabamos
desnudaban mi maltrecho corazón,
mimandolo, liberandolo de dolor.

Noté una intensa sensación,
cuando la curiosa mirada
que otorgaban tus lindos ojos,
concluyó con un apasionado beso
que él no parecia esperar,
que yo sólo pude sentir y disfrutar.

Sólo estaba comenzando a descubrir
por qué me encontraba allí,
cuando el trueno de la tormenta,
brutalmente me despertó.

Intenté volver y ya no pude.
Lloré amargamente que no fueras de verdad,
entonces te quería y hoy te quiero más.
Hasta que en mi mundo te encuentre,
no pararé de buscar, y mientras, cada noche,
en ese misterioso mundo te volveré a besar.

Este poema se lo dedico y dirijo a esa chica que cada noche me espera cuando cierro los ojos y visito el mundo donde lo imposible no existe. Donde reina la imaginación. Donde la encuentro. Te encontraré.


 
Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.